El caso de Claudio Montaldo fue publicado por la revista de La Nación, luego fue volcado en un libro que se presentó el jueves 19 en la Biblioteca Popular Manuel Belgrano. La importancia de hacerse oír y haber aprendido a escuchar, fueron las claves de una sencilla relación entre el autor y el público.
Claudio Montaldo presentó su libro, Dar de nuevo, en la Biblioteca Popular Manuel Belgrano como parte integrante de las actividades que la entidad cultural ha programado para esta temporada.
Conocido hombre de General Madariaga, en la actualidad, es consignatario de ganado y asesor de seguros con una importante cartera de clientes, y 32 años de trayectoria.
Básicamente su historia es la de muchos con el resultado de pocos, donde Claudio pierde todo su patrimonio a partir de una estafa de la que es víctima pero que lejos de arredrarse presenta batalla con el sustento de su actitud por defender el prestigio de su apellido, su honorabilidad y el respeto por el compromiso asumido.
Un gerente de banco que accede a darle una mano y el apoyo de los amigos, de la familia y del personal que forma parte de su empresa, gente que colaboró de hecho, de manera efectiva, junto a su tesón son la clave para que se libre del comprometido momento en que se encuentra. Con un antecedente familiar donde el suicidio de su padre se presenta como una huella que lo iba a marcar para toda su vida, a lo que se suma la separación de sus progenitores y la pérdida temprana de un hermano. Es en ese marco y con un panorama adverso donde Montaldo surge, lentamente, con gente que confió, que le acercó una mano y que hasta lo recomendó.
Es muy difícil saber si en realidad hay que destacar el respeto y la solidaridad de sus amigos, o esa honorabilidad a ultranza que lo llevó a escribir un libro pensando en que podía servir de ayuda a muchos. Es un grato dilema seleccionar entre estos valores que no dejan de ser un alimento para el alma.
Quizás fue muy importante esa aparición en la revista de la Nación a partir de la cual recibió muchas cartas y su caso comenzó a hacerse conocido.
Como bien dice el autor, no se trata de un acto heroico, ni de una epopeya, sino de una cuestión de actitud, de no dejarse estar y seguir presentando batalla.
Su relato tuvo un espacio para recordar que internado en el Chaco paraguayo, siendo adolescente fue mordido por una víbora venenosa, allí se dio cuenta que estaba muy aferrado a su existencia y que por supuesto iba a sobrevivir aunque sea para que en una tarde de un enero caluroso contarle a la gente que es feliz, muy feliz.
Por momentos, la Biblioteca vivió un clima particular. Por un lado un hombre común contando su experiencia y enfrente, el público recibiendo parte de esa energía y haciendo una devolución rica en sonrisas y preguntas profundas.
Para sus adentros cada uno de los presentes habrá recordado algún momento de zozobra o revivido el instante de enterarse de una pérdida.
Claudio Montaldo no buscó ni el sensacionalismo ni el golpe bajo, en ningún caso habló de mala suerte, ni cargó contra el sistema económico del país, sino que contó lo que le sucedió y como estuvo a punto de perderlo todo y se recuperó.
Un aplauso cerrado coronó su presentación en una noche que será recordada con emoción y cariño por habernos dejado las palabras esperanzadoras de un hombre que volcó en un libro lo vivido solo para contarle a la gente que se puede y poder ayudarla.