En estos días el Partido de Pinamar completa las páginas digitales con noticias policiales como corresponde a toda temporada veraniega. En la mayoría de los casos las inexactitudes ocupan un lugar preponderante. Como ocurre en las notas publicadas por la detención de los cuatro efectivos policiales a raíz de un robo a mano armado ocurrido hace un año en la localidad de Valeria del Mar, en la víspera de la llegada del gobernador Daniel Scioli a la comuna. Aquel hecho, testimonio de un efectivo procedimiento policial no fue más que “Una vulgar operación de prensa”.
Recordemos que hace un año atrás el Gobernador de la Prov. De Buenos Aires pregonaba en plena campaña electoral “la política de mano dura contra los delincuentes”. Entre tanto en Valeria del Mar sucedían una serie de hechos delictivos a mano armada que intranquilizaron a turistas y locales. Por otro lado durante el invierno la población de Valeria del Mar fue azotada por una ola de robos sin esclarecimiento. Situación que colmó la paciencia de los vecinos y que se movilizaron con decisión, al punto de cortar la entrada vehicular a Pinamar en la ruta 11. Sin que ello resultara suficiente la multitud se dirigió en una marcha memorable hacía el Palacio Municipal, en la intersección de Av. Bunge y Shaw, allí le hicieron pasar un trago muy amargo al intendente Altieri que no encontraba la manera de convencerlos.
Sigamos recordando, pero esta vez el hecho en que pierde la vida Lezcano un tres de enero de 2011 tal como trascendió a los medios tras la detención de cuatro policías. En aquel momento relataron que la maniobra fue advertida por dos efectivos, uno de la Sub DDI Villa Gesell y el otro afectado al Operativo Sol, que recorrían la zona en prevención de delitos. Supuestamente tras pedir apoyo, los policías vieron salir a los delincuentes armados por la puerta principal de la vivienda, por lo que impartieron la voz de alto, pero uno de los asaltantes los apuntó con su arma, corrió hacia los fondos de la casa y escapó. El otro sospechoso, Lezcano, intentó extraer un arma de fuego de su cintura, motivo por el cual los policías le dispararon y lo hirieron, dijeron los informantes cuando ocurrió el hecho. Luego, los efectivos entraron a la casa asaltada y encontraron a una mujer atada y en medio de una crisis de nervios que fue llevada al hospital. También fue internado Lezcano, quien poco después murió a raíz de los cuatro impactos de bala sufridos en abdomen, brazo, ingle y pecho.
Poco más de trescientos sesenta y cinco días después nos encontramos que detuvieron a al subcomisario Claudio Arnouk, que era el actual jefe de la sub DDI San Miguel; el principal Jorge Alday, que se desempeñaba en la ciudad de Ayacucho; el inspector Diego Palacios, el principal Ariel Pantolone y el subteniente Guillermo Aranda. Y que los hechos relatados y orquestado por estos hombres difieren bastante de la triste realidad de un hombre, Andrés Osvaldo Lezcano, cuyo único delito fue ser un simple consumidor de estupefacientes. Aún hoy los medios nacionales que tomaron la información no dejan claro la verdadera intención del falso procedimiento “Una operación de prensa” y que después de una trampa terminó con la muerte de Lezcano.
Según fuentes confiables confirmaron a Pinamar Info datos importantes que se desprenden de la investigación realizada por el fiscal de instrucción número 1 de Dolores, Gustavo García. El fiscal tomo el caso y llevó a delante la causa sin la intervención de asuntos internos que solo participó a la hora de las detenciones.
En primer lugar Andrés Lezcano, de 38 años de edad y oriundo de Quilmes era parquero y desarrollaba su actividad en la ciudad de Villa Gesell. No tenía antecedentes por robo, ni robaba para la policía. Lo cierto es que tenía entradas en DDI de Gesell por consumo de estupefaciente que es una causa leve. Al parecer ésta habría sido el principio de su vínculo policial con colaboración de un amigo, el testigo de identidad reservada. Éste sí tenía causas penales de índole mayor y haría trabajos para la policia. La investigación demostraría que a Lezcano se lo utilizaba en distintos allanamientos por drogas para hacer lo que se denomina “procedimiento de corte previo”. Este modus operandi consiste en que el individuo, en acuerdo con la policía, entre en la vivienda señalada compre las drogas y cuando sale se produce el allanamiento a la morada con la consecuente detención de los delincuentes. Estos procedimientos fueron moneda corriente mientras ocupaba la Fiscalía Descentralizada de Pinamar, Cristian Centurión, quien evadió el jury (juicio político) por renunciar a los fueros pero hoy se encuentra procesado pos distintas causas.
Datos concretos que se desprenden de la investigación
Lo que se estima es que a Lezcano lo llevaron engañado a fin de realizar el mencionado procedimiento y una vez allí cuando salio de la casa, como es habitual en el corte previo, lo acribillaron como un supuesto ladrón. Un ladrón que iba a cara descubierta y en hojotas.
En cuanto al arma calibre 38 que portaría Lezcano fue encontrada en el hospital, de esta forma desecharon toda formalidad procesal. Resulta extraño para los expertos que las requisas no se hayan realizado en el lugar y fuera trasladado al hospital con el arma en la ingle. Además las pruebas demostraron que Lezcano no disparó ningún arma.
El otro delincuente que escapó por los fondos y que dan cuenta los medios como el testigo de identidad reservada, en verdad nunca existió. El parquero siempre estuvo solo.
Un dato erróneo que forma parte de las imprecisiones informativas es que el testigo de identidad reservada haya declarado que Lezcano robaba en la zona y mantenía "vínculos con el jefe policial", lo que en la jerga se conoce como un "buche". Esto es inverosímil
El otro eslabón del engaño fue la dueña de la casa y damnificada del robo. Se trata de una reconocida prostituta que sostenía la versión de dos ladrones con vínculos ciertos con la policía. La mujer hoy forma parte de los imputados.
Lezcano fue trasladado al hospital en una camioneta de la policía, no dejaron intervenir al medico que acudió en la ambulancia. Es más las indicaciones de un efectivo al Dr. Cáceres fueron que trasladaran a la victima del robo que estaba en shock y abandonara a Lezcano que agonizaba con cuatro impactos de bala. El medico con el ambulanciero volvieron a pasar por el lugar del hecho por si necesitaban otra ambulancia y los rechazaron nuevamente, las declaraciones constan en la causa. Lezcano a esas alturas estaba sentenciado.