La semana pasada fue inolvidable por la seguidilla de acontecimientos políticos que seguramente quedarán grabados a fuego en la historia de nuestro Partido y en las paredes del Concejo Deliberante. Comenzó el lunes con la asunción de los concejales electos en las últimas elecciones, el juramento del intendente que ejercerá su sexto mandato y la designación del presidente del cuerpo, Alberto Germain, de extracción justicialista. Luego se sucedieron una serie de reuniones que se centraron en ampliación del presupuesto y el cobro de nuevas tasas con modificaciones contempladas en la valuación fiscal. Por otro lado en medio de un debate álgido, el jueves, se inauguró la temporada 2012 con una ceremonia excesivamente sencilla por donde se la analice. Y el vienes se coronó con la solicitud del Ejecutivo para realización de sesión extraordinaria a fin de que los concejales traten y le otorguen atribuciones de manejo de capital contempladas en el RAFAM, Reforma Administrativa Financiera en el Ámbito Municipal.
La prensa local pudo asistir a todas las jornadas y tomar testimonio de las controversias que enriquecieron la información periodística sin la mediación de interlocutores. Los reclamos iban desde los reproches del legislativo por la falta de dialogó e información por parte del Ejecutivo a lo largo del año, hasta las amenazas del Intendente de “no poder seguir gobernando”. Pasando por los dichos de la edila Mercedes Taurizano: “Me asusta un intendente que acaba de asumir; dice que no puede gobernar y que estalla la Municipalidad porque no sabe que está pasando”.
En medio de las discusiones se ubican los empleados municipales, calificados por los ediles como rehenes de la situación. Éstos fueron protagonistas en tres situaciones claves. En la primera reunión con la presencia del Sindicato representado por toda la mesa gremial –cúpula y delegados-, los trabajadores reclaman los aumentos prometidos por el gobierno. Montero aclaró que en realidad más que un aumento se trata de una recomposición salarial. En la misma, y a pedido de los concejales intervino Mariana Dufour, presente en su rol de periodista, la consulta se suscitó cuando se le cuestionó al intendente el desmantelamiento de la Casa del Adolescente a través de la cancelación de los contratos a seis talleristas -al 31 de diciembre- (ver aparte). Y la tercera participación fue la intempestiva llegada, el último viernes antes de la sesión, de las trabajadoras contratadas denominadas “pincha papeles”, las señoras ingresaron con serios reclamos al Intendente y a los concejales por la falta de contratación, actividad temporaria que realizan desde hace muchos años.
Mas allá de no estar de acuerdo con la innovación en la valoración fiscal por no considerar viable al quedar atados a la provincia, pese a que los funcionarios argumentaron que la medida fue adoptada por otros municipios como Tandil o Rosario, la exigencia de los concejales de la oposición se respalda en la evidencia de “signos de austeridad”, y que hasta ahora el Ejecutivo no aduce reconocer. Baldini no niega el acompañamiento en el proceso inflacionario a través de medidas que puedan apalear la situación pero no necesariamente por medio del aumento de tasa. El edil del PJ reclama una disminución en los casi cincuenta cargos políticos que se llevan el 10% del presupuesto de haberes.
El otro eje de la discusión gira en los planteos, de los funcionarios del área de Hacienda, en separar los fundamentos y decisiones políticas de las cuestiones económicas. El planteo es considerado absurdo por la casi totalidad del cuerpo, y para lo cual Gabriel Vidauli sostiene: “El presupuesto es esencialmente político. Después le diremos a los técnicos que hagan las cuentas, pero donde vamos a invertir y de donde lo vamos a sacar son decisiones políticas”.
En resumen el Concejo aprobó el viernes, por mayoría, la herramienta financiera que faculta al ejecutivo para girar en descubierto y hacer uso de cheques diferidos con limitaciones que fijo el cuerpo por ordenanza. Esto permitirá cumplir con los compromisos y al pago de haberes en lo que se refiere al aguinaldo de los trabajadores antes del 24 de diciembre. Mientras hay tiempo hasta el 31 de diciembre para estudiar y consensuar un nuevo presupuesto donde se ponga el acento en los límites a los gastos superfluos.