Hoy, la Junta Electoral de la provincia de Buenos Aires le acaba de dar, por igual, duros golpes a los sectores de Sergio Panella, La Cámpora y a aquel que sigue al gobernador bonaerense Daniel Scioli
Por un lado, el Frente para la Victoria revivió el famoso tema de las “colectoras de votos” (aparentemente prohibidas por la ley) al incluirlas en su reglamento electoral, inexplicablemente, aprobado por la justicia electoral.
Se dice que hasta el propio presidente de la Junta Electoral partidiaria del FpV, el intendente de Caseros, Hugo Curto, se encontraba sumamente molesto por esta cuestión.
Hace algunas horas, la justicia electoral rechazó la posibilidad de adhesión de boletas (adhesión en el terminología actual leguleya), con lo cual se asesta un duro golpe al sector de La Cámpora.
Por otra parte, el gobernador Scioli trinó al tomar conocimiento de que los apoderados de Antonio Blas Altieri (Biaggio, para los amigos) habían dejado pasar el plazo de presentación de listas que venció el pasado 3 de julio a las 24.00.
El actual intendente de Pinamar recordará tres momentos aciagos en su extensa carrera política.
En primer lugar, de la mano de su amigo Jaime Smart, no pudo presentarse como candidato a intendente en 1983 por problemas legales. El segundo fue en 1987, cuando el radicalismo le hizo fraude en las elecciones de aquel momento, al llevar ciudadanos registrados en el distrito General Madariaga y le ganó polémicamente los comicios por un margen de tres votos. La tercera se concretó cuando perdió en manos del tristemente célebre Porreti.